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Clave para la amistad con Dios: Permanecer en quietud

A continuación se ofrece un extracto de la guía de estudio “Consecrated Contemplative Prayer” (La oración consagrada y contemplativa).

Los cinco ingredientes del estado contemplativo-meditativo

A. Exhortación bíblica acerca de la calma física

1. Hebreos 4:9-1 Queda, por tanto, un reposo sagrado para el pueblo de Dios. Pues el que ha entrado a su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las suyas. Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguno caiga siguiendo el mismo ejemplo de desobediencia.

2. Hebreos 3:18-19 ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a los que fueron desobedientes? Vemos, pues, que no pudieron entrar a causa de su incredulidad.

B. Exhortación bíblica para prestar atención

1. Hebreos 12:1.2 Despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.

2. Juan 5:19… De cierto, de cierto les digo: El Hijo no puede hacer nada por sí mismo, sino lo que ve que el Padre hace; porque todo lo que el Padre hace, eso mismo hace el Hijo.

C. Exhortación bíblica acerca de dejar las cosas en paz

1. Salmo 46:10 ¡Ríndanse! (estén quietos, relájense) ¡Reconozcan que yo soy Dios.

2. Filipenses 4:6-7 Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.

D. Exhortación bíblica acerca de la receptividad

1. Juan 15:4-5 Permaneced en mí y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

1 Samuel 3:3-4 … y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí.

E. Exhortación bíblica sobre el fluir espontáneo

1. Juan 7:38-39 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él.

2. Apocalipsis 4:1-2 Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.

La oración es entablar amistad

A. Las cuatro etapas de una amistad natural

1. Primera etapa – Informal Hablo del mundo que me rodea (sobre deportes, o el tiempo).

2. Segunda etapa – Confianza inicial Hablo de lo que pienso y siento.

3. Tercera etapa – Profunda confianza Comparto mis sueños, equivocaciones, frustraciones.

4. Cuarta etapa – Intimidad Me siento en silencio con mi Amigo, experimentando una Presencia más allá de las palabras.

5. Quinta etapa – Unión Me hago parte de aquella persona, hablando, sintiendo y actuando según Sus reacciones.

B. Os llamo amigos

1. Juan 15:15 Ya no os llamaré siervos… pero os he llamado amigos

2. La oración es cuando dos amantes comparten íntima comunión el uno con el otro. No se trata tanto de “hacer algo” sino que es “estar con alguien”.

3. Si finalmente la oración es la expresión de un deseo, en todas nuestras intercesiones, peticiones, clamores y recordatorios asegurémonos de continuar “sujetando Su mano hacia arriba” al “tocar hacia el exterior en fe”. Que nuestro deseo se exprese (en oración) para tener mayor amistad con Él.

La oración de reposo

Existen tres prácticas bien establecidas diseñadas para llevarnos a la oración de reposo. Veámoslas brevemente:

A. Soledad – Primer paso

1. Marcos 1:35 Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar.

2. Mateo 6:6 Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.

3. Dallas Willard – El espíritu de las disciplinas: “Debemos volver a enfatizar que el ‘desierto’ o ‘cuarto’ es el principal lugar de fortaleza para el principiante, tal y como lo fue para Cristo y para Pablo. A través de su ejemplo ellos nos enseñan lo que debemos hacer. En completa soledad es posible tener silencio, estar en quietud y saber que Jehová, realmente es Dios (Salmo 46:10), poniendo por delante en nuestras mentes al Señor con suficiente intensidad y duración como para mantenernos concentrados en Él – nuestros corazones fijos, establecidos en confianza (Salmo 112:7-8) aun cuando estemos de regreso en la oficina, la tienda o en casa”.

4. Fenelon – El anhelo del corazón: “Si renuncias a todas esas cosas que provocan tu curiosidad y te agitan, te sobrará tiempo para estar con Dios y para atender a tus asuntos. Vivir tu vida en oración te dará una mente despejada y una tranquilidad a pesar de lo que ocurra. Tu propia naturaleza es hiperactiva, impulsiva y siempre está intentando alcanzar algo que se encuentra fuera de tu alcance.

Pero Dios, obrando dentro de tu espíritu, produce un corazón manso y fiel que el mundo no puede tocar. Deseo de verdad que apartes el tiempo suficiente para estar con Dios y poder así refrescar tu espíritu. Seguro que todas tus ocupaciones te agotan.

Jesús tomó aparte a Sus discípulos para estar a solas e interrumpía sus asuntos más urgentes. A veces incluso dejaba a las personas que habían venido de lejos para verle a fin de acercarse a Su Padre. Te sugiero que hagas lo mismo. No basta con dar – también debes aprender a recibir de Dios”.

B. Silencio – Segundo paso

Otra práctica consagrada es el silencio, o el acallar aquello que otros llaman “actividad del ser creado”.

1. Cita de Dallas Willard – Escritor y profesor: “Se dice que el oído es el último sentido que deja de funcionar a la muerte. El sonido siempre afecta al alma de manera profunda y fatigosa. Por tanto, por el bien de nuestras almas, debemos buscar tiempo para dejar apagados nuestros televisores, radios, reproductores de casetes y teléfonos. Deberíamos bloquear los ruidos de la calle en la medida de lo posible. Deberíamos intentar descubrir cuánto podemos acallar nuestro mundo por medio de hacer todo lo necesario para esto”.

2. Cita de Richard Foster – Escritor e instructor: “Esta actividad agitada del ser creado dificulta la obra de Dios en nosotros. En silencio, acallamos todo movimiento cuya raíz no esté en Dios. Nos ponemos tranquilos, callamos, en quietud, hasta finalmente estar concentrados. Dejamos todas las distracciones hasta poder llegar al corazón. Permitimos que Dios reordene nuestras prioridades y elimine todo lo superfluo. Esto implica no tanto un silencio de palabra, como un silencio de nuestro control avaricioso y manipulador sobre las personas y situaciones. Significa el mantenernos firmes ante nuestra codependencia, y los impulsos de controlar a todos y arreglarlo todo”.

C. Recogimiento – Tercer paso

1. ¿Qué es? Esto significa entrar en tranquilidad de mente, corazón y espíritu. Isaías 30:15 nos dice: “En arrepentimiento y en reposo seréis salvos; en quietud y confianza está vuestro poder”.

2. La parábola del pájaro herido. ¿Qué pasaría si yo cerrara completamente las manos? Quedaría aplastado y moriría. ¿Qué pasaría si abro del todo las manos? Intentaría echar el vuelo, caería y moriría. El lugar correcto, equilibrio adecuado es entonces, mis manos ahuecadas, ni totalmente abiertas ni totalmente cerradas. Es el espacio donde se puede producir el crecimiento y la sanidad. Así es la oración del reposo.

Hacia una mayor unión

A. ¿Cuál es el objetivo?

1. Cita de Juliana de Norwich – Mística inglesa del siglo XIV: “Toda la razón por la cual oramos es para estar unidos en la visión y contemplación de Aquel a quien oramos”.

2. Cita de Buenaventura – Seguidor de San Francisco: “Nuestro objetivo final es la unión con Dios, la cual es una relación pura en la que no vemos nada”.

3. Cita de Madame Guyon – Experimente las profundidades de Jesucristo: “Al ir entrando a niveles más profundos de conocer al Señor, finalmente descubrimos un principio al que llamo la ley de la tendencia central.

¿Qué quiere decir la ley de la tendencia central? Al continuar guardando el alma en las profundidades de nuestro ser, descubrimos que Dios tiene una cualidad magnética de atracción. ¡Nuestro Dios es como un imán! El Señor nos atrae naturalmente más y más hacia Sí mismo.

Ahora llegamos a la etapa final de la experiencia cristiana, la unión divina. Esto no se puede producir meramente a través de la experiencia propia. La meditación no producirá unión divina, ni tampoco lo harán el amor, ni la adoración, ni nuestra dirección ni el sacrificio…

Finalmente se requerirá un acto de Dios para hacer realidad la unión. Entonces pongámonos de acuerdo en esto: Hay unión divina y hay un camino. El camino tiene un punto de partida, una evolución y un destino. Además, cuanto más nos acercamos a la consumación, más dejamos a un lado las cosas que nos ayudaron inicialmente. Por supuesto que también hay una parte central, ya que no se puede ir de principio a fin sin pasar por el espacio intermedio. Pero si el fin es bueno y santo y necesario, y si la entrada también es buena, podemos estar seguros que el trayecto entre estos dos puntos también será bueno”.

Hay un lugar de quietud

A. En el centro de toda tormenta En el centro de toda tormenta, hay un centro (el ojo) de quietud. Así como es en lo físico, también lo es en el Espíritu. Hay un refugio al cual nos podemos acudir. Al igual que hubo evolución en el Tabernáculo de Moisés hasta el Lugar Santísimo, también hay una evolución al lugar de silenciosa comunión con el Reino de Dios dentro de cada Creyente. Hay un lugar donde mora Dios, y en Él hay perfecta paz.

B. Una oración de quietud, tomado de Oraciones del corazón, por Richard Foster: “Tengo, oh Señor, un corazón ruidoso. Y el entrar en el silencio externo no apaga el clamor interior. De hecho, parece que sólo lo empeora. Cuando estoy lleno de actividad, el ruido interno es sólo un murmullo distante; pero en cuanto permanezco en quietud, el murmullo se amplifica. Y no es como el sonido majestuoso de una sinfonía ascendiendo a un gran crescendo, sino que más bien se trata del estruendo ensordecedor de ollas y sartenes que chocan y cambian. ¡Qué escándalo! Y lo peor de todo es que me siento incapaz de acallar el pandemonio interior.

Amado Señor Jesús: Tú ordenaste una vez paz al viento y las olas. Declara Tu Shalom sobre mi corazón. Espero en silencio… pacientemente. Recibo en lo más profundo de mis entrañas Tu amorosa orden: ‘¡Cálmate, sosiégate!’. Amén”.

Que tengan bendiciones al buscar Su rostro y disfrutar de Su comunión. Dr. James W. Goll
Fuente: elijahlist.org

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