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Birmania

Derribando Barreras en Birmania para Construir el Reino

Hace casi un año, cuando Aung San Suu Kyi, la defensora de la democracia, fue elegida, se pensó que los 54 años de gobierno militar en Birmania (Myanmar) habían terminado, pero los defensores de los derechos humanos advierten que dos cosas no han cambiado: Los militares todavía ejercen mucho control, y el budismo sigue siendo la religión estatal de facto.

El 6 de abril de 2016 Suu Kyi, a quien la ex junta puso bajo arresto domiciliario durante casi 15 años entre 1989 y 2010, asumió el poder como consejera estatal. El ejército ahora apoya su partido (la Liga Nacional de la Democracia). Aunque los militares una vez reprimieron violentamente a los disidentes budistas, en la constitución del 2008 se enfatiza la “posición especial del budismo”, y sigue siendo invocada como una fuerza de unión en un país multiétnico y multi religioso.

Desde los días pre-Suu Kyi del régimen militar, las reuniones interreligiosas estándar del Ministerio de Asuntos Religiosos de Birmania no han requerido que los monjes budistas de mayor edad asistan. En su lugar, según un informe reciente de la Comisión Internacional de EE.UU. de Libertad Religiosa (USCIRF), el ministro mismo representa al budismo.

“Esta confluencia de papeles ilustra la elevación del budismo como la religión estatal de facto”, dice el informe.
“Nuestro gran enemigo, Satanás, se enojó y usó a los líderes budistas de la aldea para tratar de detener la reunión y el ministerio”, dijo el director.

El informe de diciembre del 2016 dice que durante mucho tiempo Birmania utilizó restricciones discriminatorias hacia los templos cristianos, al tiempo que introdujo un mecanismo para invertir en la infraestructura budista. Desde la década de 1990, agrega, los militares han ocupado cada vez más zonas étnicas cristianas Chin, Kachin y Naga, “destruyendo templos y cruces, al mismo tiempo que expandiendo la infraestructura budista como monasterios y pagodas, a veces exigiendo el trabajo forzado de los cristianos”.

Además, señala el informe, el régimen anterior también envió monjes budistas leales al gobierno militar a los monasterios Chin, Kachin y Naga, estableciendo bastiones budistas que se oponen activamente a los esfuerzos cristianos.

En este contexto de hostilidad hacia las religiones no budistas, los misioneros autóctonos han trabajado diligente y minuciosamente para establecer pequeñas comunidades cristianas.

“La fundación de iglesias entre los no alcanzados es un trabajo muy duro”, dijo el líder de un ministerio autóctono. “Va muy lentamente, y el crecimiento de la iglesia es difícil”.

Sin embargo, el Espíritu de Dios se está moviendo, dijo, y hace dos años uno de los misioneros autóctonos del ministerio comenzó una nueva obra en una aldea no alcanzada. Allí se formó una pequeña iglesia.

“Nuestro gran enemigo, Satanás, se enojó y usó a los líderes budistas de la aldea para tratar de detener la reunión y el ministerio”, dijo el director. “El 1 de enero le dijeron al misionero que no adorara más. Oremos por sabiduría para manejar esa clase de persecución, la cual nuestros misioneros han sido enfrentado a menudo”.

Entre el 80 y el 90 % de la población birmana budista, hay muchos que practican rituales espíritas y ocultos. Estos aldeanos creen que la adoración a Cristo enfurecerá a los espíritus volátiles que ellos esperan apaciguar. Se estima que los cristianos evangélicos representan entre el 5 y el 9 % de la población de Birmania.

Según el informe del USCIRF, muchos de los cristianos son étnicos Chin y Kachin que, junto con otras minorías étnicas, han estado atrapados en períodos de guerras separatistas con gobiernos sucesivos desde que Birmania alcanzó la independencia en 1948. Según la USCIRF, desde que en el 2011 Birmania violó un alto el fuego de 17 años, muchos kachin han sufrido desplazamientos prolongados, lo que resultó en una nueva generación de víctimas de la guerra.

Durante eventos evangelísticos, otro ministerio autóctono descubrió muchos niños que fueron abandonados en el curso de guerras regionales.

El líder del ministerio autóctono dijo: “En el país han habido guerras civiles, especialmente en el estado de Shan, y muchos niños quedaron sin padre, sin hogar y sin educación. Hacemos todo lo posible por librar a estos niños desamparados de sus malas situaciones, y hemos comenzado dos hogares de niños. Nuestro propósito es ayudarlos a conocer al Dios vivo y ser salvos”.

Después de proveer a los niños educación y capacitación para mantenerse a sí mismos, el ministerio los asiste para que ayuden a su propia gente a prosperar y a recibir a Cristo. Además de los huérfanos de guerra, los hogares de los niños también sirven a niños de familias pobres, para alimentarlos y cuidarlos. Esos niños duermen en casa con sus familias, y de día reciben comida y educación junto a los huérfanos de guerra. Un niño en el 7° grado o menos puede ser educado por alrededor de US$ 100 por año.

El director dijo: “Una vez que los niños alcanzan el 8° grado y más allá, no hay escuelas locales, por lo que los niños deben vivir en un internado en otra área, cerca de las escuelas media y secundaria, lo que es más caro (US$ 300 por niño por año). El ministerio tiene un internado donde estos niños son aceptados libremente, y sus padres ayudan a pagar por sus alimentos como pueden”.

En diciembre, 30 de esos niños de grado superior profesaron haber recibido a Cristo.

Él dijo: “Los hogares para niños e internados son un medio eficaz de compartir el evangelio, no sólo con los niños, sino también con los aldeanos que los conocen o con sus familias extendidas”.

Para ayudar a los misioneros autóctonos a satisfacer las necesidades, puede contribuir en línea mediante el siguiente formulario, o llamar al 434-977-5650. Si prefiere enviar su ofrenda por correo, por favor envíela a Christian Aid Mission, P.O. Box 9037, Charlottesville, VA 22906. Por favor, use el código de ofrenda: 715HAM ¡Gracias!
Fuente: christianaid.org

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