confluencia-cronologicas Ministerio Brazolatino
mEXICO

Evangelizando a los Grupos Étnicos no Alcanzados de México

En un área del sur de México que durante siglos ha permanecido protegida de toda influencia extranjera, incluida la conquista española, un aldeano tribal que decidió seguir a Jesús rápidamente encontró la hostilidad de familiares y amigos.

Los aldeanos animistas del sur de Oaxaca reprocharon a Reynaldo por abandonar la cosmología de sus antepasados – una cosmovisión en la que los árboles, las rocas y otros elementos de la naturaleza están imbuidos de espíritus volátiles.

“En muchos casos ni siquiera sabía por qué seguía los rituales animistas, a excepción de “no enfurecer a los espíritus. Era una vida sin sentido para mí”, dijo recientemente antes de ser bautizado. “Ahora he decidido seguir al Señor sea cual sea el precio”.

Su resolución ha ayudado a atraer a sus padres a Cristo, así como a su esposa e hijos. Otras cuatro personas de su etnia, no reveladas por razones de seguridad, fueron bautizadas junto con él en una celebración que incluyó la Cena del Señor. Para estas personas pobres, cualquier alimento y bebida disponibles – pedazos de tortilla de maíz o galletas saladas, botellas de refresco o jugo de uva, podrían simbolizar el cuerpo roto de Jesús y la sangre derramada.
“Ese día fue una bendición imponer las manos sobre el liderazgo étnico local”, dijo el director. “Fue hermoso escuchar los testimonios de las personas que eran bautizadas, de cómo el Señor se había revelado en sus vidas”.

En el servicio los nuevos líderes de la iglesia fueron comisionados por la imposición de manos, incluyendo a Reynaldo, quien se comprometió a ayudar a Pedro, el nuevo pastor de la iglesia. La congregación de 20 personas, incluyendo los niños, estaba diciendo un adiós parcial a Mariano, el misionero autóctono que había pasado 11 años estableciendo y nutriendo a la iglesia.

El director del ministerio autóctono que había capacitado y enviado a Mariano dijo: “Dijimos a las autoridades locales de la aldea que Mariano ahora sólo estará tres días a la semana en la comunidad, y que en adelante apoyará al liderazgo local desde afuera para que pueda crecer y fortalecerse”.

Los miembros de la iglesia no fueron los únicos en sentir la pérdida, dijo el director, ya que Mariano había trabajado y ayudado a la comunidad en conjunto.

“La tristeza de las autoridades locales fue evidente”, dijo el director. “Dijeron que Mariano había ganado la confianza, el afecto y el respeto de la comunidad”.

Consciente de que las personas tribales que viven como los hacían hace 500 años no responderán felizmente a nuevas nociones, el ministerio ayuda a los misioneros autóctonos a encontrar un lugar para sí mismos en las comunidades como carpinteros, panaderos y ocupaciones similares.

Un representante de Chistian Aid Mission, que asiste al ministerio autóctono, dijo: “Se trata de personas que han resistido la influencia de Occidente durante 500 años. Lleva un promedio de 7 a 10 años llegar a ellos. Tienes que dedicar tu vida a la obra, y finalmente serás aceptado por la comunidad y te darán un terreno para trabajar y un lugar en su sociedad”.

El ministerio, que centra sus esfuerzos exclusivamente en grupos no alcanzados, ha capacitado a 20 misioneros autóctonos que sirven principalmente en Oaxaca, con otros en los estados de Jalisco, Nayarit y Guerrero. Algunos de los misioneros ayudan al líder del ministerio a capacitar a 10 a 12 personas durante seis meses, y luego estos sirven como aprendices con un pastor autóctono durante varios meses. Dios llamará a alguno de estos misioneros a adoptar una comunidad en la que fundar una iglesia.

Se dice que Oaxaca es el estado étnicamente más diverso del mundo. En un área de 9,300 hectáreas se hablan más de 200 idiomas y dialectos. La mitad de los grupos étnicos de Oaxaca no habla español. Los misioneros autóctonos deben conocer o aprender las lenguas tribales para construir relaciones y compartir el evangelio en la lengua materna de los aldeanos. Luego traducen porciones de la Escritura del español al idioma tribal.

El ministerio comenzó hace 21 años y trabaja en tres áreas principales: Capacitar a misioneros, enviarlos a grupos étnicos no alcanzados y brindar consejo y apoyo a otros 30 pastores autóctonos.

El proceso de estas comunidades de fe de arraigarse en suelo duro fue demostrado el día en que Reynaldo fue bautizado.

“Ese día fue una bendición imponer las manos sobre el liderazgo étnico local. También bautizamos a cinco nuevos creyentes, celebramos la Cena del Señor y oramos por los niños”, dijo el director del ministerio. “Fue hermoso escuchar los testimonios de las personas que eran bautizadas, de cómo el Señor se había revelado en sus vidas”.

Entre los bautizados estaba la madre de Reynaldo, quien habló de cómo había sufrido pesadillas que la despertaban continuamente por la noche.

El director dijo: “Ella contó cómo hace unos meses oramos por ella y Dios la liberó de las pesadillas. También comentó que Dios le mostró que debía escuchar la Palabra de Dios y aprender de Él, de modo que ahora tiene sueños enviados por Dios”.

Pedro, el nuevo pastor, vino a Cristo por medio de un sueño. Él había escuchado el evangelio en una iglesia que encontró mientras viajaba a una ciudad por su trabajo. Al oírlo en español, un segundo idioma para él, no entendió mucho. Un poco del mensaje quedó con él mientras continuaba con sus creencias y prácticas animistas, dijo el director, y luego Dios le mostró en un sueño la casa de Mariano y el nombre del misionero autóctono.

El director dijo: “Dios le dijo que debía creer lo que Mariano le enseñaba porque era el verdadero camino hacia Dios”. Así fue como Pedro buscó a Mariano, y este empezó a discipularlo. Pedro fue el primer cristiano de la aldea.

Él dijo: “Pasar de la confianza en los rituales paganos a confiar en Dios fue un proceso para Pedro, como lo es para la mayoría de las personas tribales. Por ejemplo, en la comunidad de Pedro, los aldeanos están acostumbrados a poner una cinta roja sobre todos los niños, animales y plantas de menos de un año de edad para alejar a os espíritus malévolos y protegerlos del “mal de ojo” (una enfermedad)”.

“Cuando ven que alguien no hace eso y que nada malo le sucede, comienzan a abandonar la creencia animista”, dijo. “Pero es necesario pasar mucho tiempo con ellos, enseñándoles, para que puedan ver que la vida de un cristiano es una vida de obediencia a Dios, y que nada malo le sucede al dejar las prácticas animistas”.

Para ayudar a los misioneros autóctonos a satisfacer las necesidades, puede contribuir en línea mediante el siguiente formulario, o llamar al 434-977-5650. Si prefiere enviar su ofrenda por correo, por favor envíela a Christian Aid Mission, P.O. Box 9037, Charlottesville, VA 22906. Por favor, use el código de ofrenda: 150EOM ¡Gracias!
Fuente: christianaid.org

Compartir en Redes SocialesShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Comentar