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Siete modos de acortar sus épocas de lucha

La batalla es parte de la vida cristiana. Hay un verdadero enemigo y ustedes nacieron en una guerra. Por eso hay que contar con épocas de lucha. Pero, ¿se pueden acortar estas épocas? Yo creo que sí, y creo que la Biblia está llena de buenos consejos al respecto. No hay porqué prolongar la agonía. Podemos levantarnos y conquistar.

Una de las artimañas del enemigo es hacer que nos volvamos pasivos. Cuando ocurre esto, ya no participamos activamente y el diablo nos puede arrollar. Es importante levantarnos a diario, hablar a nuestro hombre interior y recordarnos a nosotros mismos las verdades fundamentales de la Palabra de Dios. Al levantarnos, estas verdades se convierten en armas que hacen retroceder al enemigo y aceleran la obra de la batalla.

“La alabanza no solo expresa y edifica nuestra fe, sino que también crea un clima que satanás no puede tolerar. ¡Qué maravillosa arma para traer luz a la oscuridad!”
Aun cuando ya hayamos pasado por algunas batallas anteriormente, no podemos simplemente ponernos en ‘piloto automático’. Es esencial usar nuestras armas más eficaces, aquellas que han sido comprobadas. Estas son las armas que funcionan, pero ustedes son quienes las tienen que hacer funcionar. ¿Lo han captado? Para que las armas funcionen, ¡USTEDES deben hacerlas funcionar!

La obra de Jesús en la cruz es perfecta y completa, pero ustedes fueron llamados a hacer cumplir la victoria del Calvario en su propia vida. Algunas veces deben HACER. No pueden limitarse a “resbalar y patinar” pasivamente. La pasividad solo nos lleva a un lugar: a un descenso en picado hacia las tinieblas. En lugar de eso, pónganse la armadura espiritual y vístanse para la batalla. Veamos entonces las siete verdades fundamentales, las armas de nuestra milicia, que hemos de recordar y aplicar.

Siete armas espirituales eficaces

Han de conocer y hablar la Palabra. No puedo dejar de enfatizar el poder y la eficacia de la Escritura. Al igual que hizo Jesús en su tentación del desierto, debemos conocer y hablar la Palabra de Dios. No solo acabará la Palabra con las mentiras del enemigo, sino que además nos edificará para que podamos mantenerse firmes. Aquí hay un par de palabras de la Palabra acerca de su eficacia:

“Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad” (2ª Timoteo 2:15 NVI).

“Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia, para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra” (2ª Timoteo 3:16-17 RV).

1. Sus conversaciones deben reflejar la mentalidad de vencedor

Dejen que el Espíritu Santo y la Palabra empapen su mente y corazón para que sus conversaciones reflejen la mentalidad de un vencedor. Esto otorga un nuevo significado al proverbio: “La muerte y la vida están en el poder de la lengua; y el que la ama comerá de sus frutos” (Proverbios 18:21).

2. Deben tomar autoridad sobre Satanás en el nombre de Jesús

Recuerden siempre el poder del nombre del Señor. “Torre fuerte es el nombre de Jehová: a él correrá el justo y será levantado” (Proverbios 18:10).Declaren Su nombre, en voz alta o baja, y esperen ver caer a su enemigo:

“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra” (Filipenses 2:9-10).

3. Hay que vestirse por fe con la armadura espiritual de Dios
Día tras día, vístanse por fe con la armadura espiritual de Dios: “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes” (Efesios 6:13).

No se quiten nunca la armadura. Cuando lo hacen, se dejan bombardear por los pensamientos malignos de la derrota. Mantengan la espada del Espíritu en la mano y el yelmo de la esperanza de salvación en la cabeza. Tengan siempre listo su escudo de la fe para extinguir los dardos ardientes del maligno.

4. Deben aprovechar el poder de la oración y el ayuno

No olviden acceder al poder de la oración. “…La oración del justo es poderosa y eficaz” (Santiago 5:16 NVI). El ayuno agrega poder a sus oraciones:

“El ayuno que he escogido,
¿no es más bien romper las cadenas de injusticia y
desatar las correas del yugo,
poner en libertad a los oprimidos y
romper toda atadura? (Isaías 58:6 NVI)

Incite a los demás a participar en la oración. Llame a sus amigos creyentes y pida que oren por usted. Nunca subestime el poder adicional de la oración en asentimiento:

“Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo. Además les digo que, si dos de ustedes en la tierra se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan, les será concedida por mi Padre que está en el cielo”. (Mateo 18:18-19 NVI)

5. ¡Sigan declarando las alabanzas de Dios!

La obra de Jesús en la cruz es perfecta y completa, pero ustedes fueron llamados a hacer cumplir la victoria del Calvario en su propia vida.

Sigan alabando a Dios en medio de todo. La alabanza no solo expresa y edifica nuestra fe, sino que también crea un clima que satanás no puede tolerar. ¡Qué maravillosa arma para traer luz a la oscuridad! Recuerden como unos cuantos salmos tocados en una pequeña arpa hicieron huir del rey Saúl al espíritu malo.

“Cada vez que el espíritu de parte de Dios atormentaba a Saúl, David tomaba su arpa y tocaba. La música calmaba a Saúl y lo hacía sentirse mejor, y el espíritu maligno se apartaba de él” (1 Samuel 16:23 NVI).

Por eso, ¡siga alabando al Señor! La alabanza convertirá su prisión en un lugar de triunfo. Recuerde, las alabanzas elevadas de Dios son lo que atan los poderes de las tinieblas (ver Salmos 149).

6. Debe aprovechar al sabiduría de los veteranos espirituales de Dios

Honre a los veteranos de las batallas espirituales y aprenda de sus éxitos y fracasos. Algunas veces tenemos cerca a veteranos que nos pueden enseñar. Otras veces, debemos que recurrir a buenos libros y útiles mensajes de personas de lugares lejanos, muchos de los cuales están ya recibiendo su recompensa espiritual desde antes de que nosotros hubiéramos nacido. “Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo” (Proverbios 1:5 RV).

Escuchen a este veterano: hay que aprender cuándo descansar y cuándo no enfrentarse directamente al enemigo. El diablo siempre obra para agotar a los santos (ver Daniel 7:25), y el espíritu del anticristo viene a hacer lo mismo (ver 1 Juan 4:3). Por lo tanto, busquen sabiduría para su batalla y aprendan a descansar, tanto espiritualmente como físicamente.

7. Poderosas escrituras guerreras

Recuerde que está luchando contra un enemigo invisible, que está detrás de toda la oposición que ve y siente (ver Efesios 6:12). Usted tiene la autoridad de Aquel que lo llamó, quien dijo:

“Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos” (Lucas 10:18-20 RV).

El Cuerpo de Jesucristo pisotea a todo enemigo, haciendo cumplir la victoria del Calvario. Esta batalla es parte de nuestro derecho de nacimiento. Sin embargo, como dijo el Señor, no debemos alegrarnos solo de que se vayan los espíritus malos cuando lo ordenamos, sino porque estamos siendo preparados para un destino celestial. Él quiere que tengamos Su perspectiva.

Quiere que recordemos que aunque tengamos que sufrir el aguijón de la ira del enemigo (al igual que hizo Él mismo) no durará para siempre. ¡Podemos alegrarnos de eso! “Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (Apocalipsis 12:12 RV).

El diablo y sus secuaces están aterrorizados. Aunque no sean omniscientes, omnipotente ni omninada, sí que saben que su tiempo es breve, y este conocimiento aumenta su furia. Ellos están intentando causar tanto daño como sea posible antes de que baje el telón final. Esto nos puede ayudar como soldados en el ejército de Dios. Podemos adoptar una actitud que dice: “Satanás, puede que me hayas herido, pero no tendrás la última palabra. Yo he visto el final del libro, y sé que perderás”.
Toda escaramuza tiene el mismo resultado final: ¡victoria en Jesucristo! Las últimas palabras de Jesús en la cruz deben ser las últimas palabras en nuestra boca y nuestro corazón: “¡Consumado es!”

Por eso, no prolonguen sus batallas inevitables, usen las verdades fundacionales de la palabra de Dios (las armas de su milicia) y mantengan a raya al enemigo. Somos más que vencedores en Cristo Jesús. Dr. James W. Goll

Fuente: elijahlist.org
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