Observando un largo camino de hormigas cargadas con trocitos de hojas, que incluso algunas duplican su tamaño, puedo no solo ver ese panorama increíble, si no que contemplo la ligereza con la que caminan y eso me demuestra que su labor requiere de esfuerzo, rapidez y trabajo, un trabajo en conjunto, porque no salen dispersas sino que forman largos caminos de ida y vuelta donde son (en este caso) cientos de hormiguitas yendo y viniendo.

Todo esto sucede cuando se avecina una tormenta, o al menos lluvia, tienen que juntar su comida… y hasta suena tierno! Pero creo que va más allá y nos deja una gran enseñanza. Si bien un insecto no tiene la capacidad de hablar, de expresarse, y de comprender ciertas situaciones, su instinto, es un instinto de supervivencia que alerta a “trabajar” para el tiempo que no podrán hacerlo, (lluvia).

Llevando esto al ámbito espiritual, creo que como cristianos debemos ser bastantes hormigas, trabajar nuestra vida, preparar nuestro corazón continuamente, para que cualquier circunstancia no nos agarre desprevenidos. Si bien, un mal momento o un hecho trágico puede producir angustia, tristeza, desilusión.. etc., el haber ido en busca del alimento que es Dios con su Palabra, es lo que nos sostendrá en cada uno de esos tiempos de prueba. Es importante también tener con quien contar, por eso el cuerpo de Cristo es tan fundamental, porque trabajar todos juntos será más fructífero, pero el trabajo en conjunto depende del trabajo individual. Si mi corazón y mi alma no esta siendo formada por Dios, no puedo aportar al trabajo… Cristo nos bendice dándonos el alimento del cielo, tenemos y sabemos donde buscarlo. Solo hay que ir tras ello y no esperar que las circunstancias sean las peores para buscar del Dios misericordioso… Porque él siempre estuvo, siempre está y siempre estará.

Trabajemos por buscar más de él, conocer más de él y llevar a los demás su amor…

No esperemos a que la tormenta llegue, él está a la puerta y llama. ¡Es hoy!

Proverbios 6.6 -8 Anda, perezoso, fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en lo que hace, y adquiere sabiduría! No tiene quien la mande, ni quien la vigile ni gobierne; con todo, en el verano almacena provisiones y durante la cosecha recoge alimentos.

Oración: Señor, aquí esta mi vida, mi corazón para que trabajes en ellos.

quiero conocerte mas y buscar mas de ti. Heme aquí. Amén

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